Una tarde de contemplación musical con Alexandra Rivera
- Angel Matos

- Feb 5
- 3 min read
Todo lo que existe, lo que vemos y lo que no, es energía. En el siglo XVIII, el químico Antoine Lavoisier proclamó que “La energía ni se crea ni se destruye solo se transforma”. Desde entonces, la ciencia y algunas escuelas filosóficas han tratado de entender ese postulado llegando a descubrimientos revolucionarios. Sin embargo, antes que este científico francés pusiera por escrito este conocimiento, el mismo ya se venía practicando desde tiempo inmemoriales a través de la voz y la música como un mecanismo no solo de transferencia de conocimiento, sino de experiencias metafísicas de sanación y comunicación con fuerzas del más allá de lo tangible con los sentidos. De ahí, por ejemplo, las manifestaciones de las religiones con la oración, el mantra en el budismo, instrumentos musicales sobre todo de cuero de culturas africanas, cuerdas por celtas, etc, entre otras manifestaciones. La energía inherente del Universo ha sido transformada como elemento de sanación física y espiritual como se ha dado, también, en tiempos recientes con la aparición de la musicoterapia. Es en este contexto que músicos han ido más allá de su trabajo musical popular y cotidiano, para adentrarse en exploraciones metafísicas que nacen del entorno como diría el escritor argentino Julio Cortazar: “...un viaje a la semilla”. Uno de esos músicos es la cantautora y pianista Alexandra (Alexa) Rivera quien el sábado 31 de enero de 2026, llevó a cabo un concierto íntimo bajo los colores del atardecer en el Centro Bohití de Moca.
Mientras la tarde iba despidiendo al día, los colores del cielo se tornaba entre colores pastel y rojizos y el viento se volvía una voz de susurro entre los bambús, a sola y en silencio Alexandra se sentó a tocar los cuencos cantores de cristal llevando a los presentes a estados de relajación, de meditación y conexión profunda con su ser y entorno al tiempo que también se unieron los cantos de las aves del bosque. Seguido, se dirigió hacia el piano en donde estaba el micrófono. Desde allí agradeció a los presentes el estar; Habló de lo que se trataba el evento; Dio libertad a las personas de ser y hacer y no estar como elementos pasivos. Alexa explicó que ese proyecto era parte de una exploración espiritual que estaba llevando a través de la música; Que ese día llevaría a cabo cuatro improvisaciones inspiradas en los cuatro elementos de la naturaleza: Tierra, agua, aire y fuego. Invitó al público a sentir.
Cada improvisación fue muy distinta a la otra. En cada una se podía sentir desde la música a los detalles distintivos de cada uno de los elementos de la naturaleza. Parecía como si la invisibilidad de las notas musicales dibujara en uno las cosas específicas que distinguen a esos elementos de modo multisensorial. La poética de los dedos de Alexa en el piano llevaba uno a sentir desde paz y alegría hasta el coraje de las cosas que aquejan a nuestro tiempo, pero todo desde una sensación de amor y empatía. En la última de éstas, pidió a la gente que se uniera a ella en cantos y así fue llevando a las personas en la pronunciación de vocales a estados de vibración y reflexión colectiva y personal que creó una atmósfera casi indescriptible.
La velada musical “ConTemplanza” de Alexandra Rivera fue una experiencia sonora en la cual se fusionó la tradición musical ancestral a través del piano y los cuencos cantores con la vibración de los presentes y los sonidos de los árboles y pájaros para crear un tiempo de conexiones profundas. La riqueza del sonido del piano traduciendo la pasión de su rostro a través de sus dedos, fue algo digno de mirar y admirar. Cada nota era una experiencia en sí; Cada elemento nacía de sus notas musicales; Cada expresión física y energética era pasión compartida. Al final queda decir: Hay momentos y hay momentos.
La cantautora mencionó la idea de repetirlo en febrero. Para mantenerse al tanto del mismo y otras de sus presentaciones, pueden seguirla en sus redes sociales:Facebook: https://www.facebook.com/alexandrariveraworld/
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