Un popurrí de emociones el house concert de Andrea Cruz en Aibonito
- Angel Matos

- 8 hours ago
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La música tiene el poder de trascender. Conectamos con letras de canciones y melodías que apelan a nuestros sentidos y con las cuales no vemos identificados. Eso se vuelve un encuentro atemporal con la canción y el autor. Tomamos sus historias y las hacemos nuestra. En el caso de los músicos y poetas, esas canciones suelen volverse de modos consciente e inconsciente, activo y pasivo, parte del material creativo desde el cual se crean nuevas piezas apalabradas y sonoras. Es en ese contexto que la cantautora aiboniteña y puertorriqueña Andrea Cruz llevo a cabo su house concert “Popurrí” al aire libre en la antigua Casa Villa Julita ante un público variado que llegó a Aibonito.
La tarde en ese bello pueblo de la montaña estaba fresca y el cielo azul con algunas nubes. Siempre es impresionante subir por aquel camino y cuesta por donde alguna vez pasaron carrozas para encontrarse esa casona del 1915 en perfecto estado de preservación; Siempre es emocionante. La tarima sería las escaleras y balcón de entrada a la casa. En los alrededores, varios food trucks, una estación de café, otra de flores y una de bebidas, servían a los visitantes. En una mesa antigua y solitaria habían papeles, lápices, bolígrafos y en una tetera un papel pequeño papel pegado que decía: “Escrite tu carta… Dedícale unas palabras a alguien” lo cual varias personas hicieron algunas viéndose emocionalmente tocadas. Entre todo eso iba pasando, la gente fue llegando. Caminaban por la propiedad, se hacían fotos, conversaban hasta que cerca de las 5 PM se hizo la música.
Al anuncio de que comenzaría el concierto, la gente tomó asiento. Algunas en las sillas que estaban dispuestas y otras sentados y sentadas en la yerba en mantas. Un silencio y paz se posó sobre el lugar mientras Andrea y su banda entraban y tomaban sus espacios. La cantautora fusionó en la selección de canciones algunas suyas que el público ha hecho favoritas y otras del cancionero latinoamericano desde clásicos a otras de cantautores y cantautoras contemporáneos. Ciertamente una selección para ella “curarse” cantando y con el exquisito arte en sus instrumentos de los componentes de su banda. Entre canciones, contó historias y también se contuvo de decir otras. En su rostro se podía ver disfrute y esos rasgos tan distintivos en ella de su pasión interpretativa. El público no estuvo pasivo: En varias canciones cantaron y hasta bailaron. Mientras la música se apoderaba del espacio, la artista del tejido en bejuco, Jomary Ortega, hacía su arte en silencio, pero en disfrute y fusión con las energías que allí se daban. Como si el tiempo no pasara, el concierto duró casi hora y media y el público quería más, pero terminaron todos y todas complacidos con lo escuchando y sentido.
El house concert “Popurrí” de Andrea Cruz no solo lo fue a nivel musical, sino también emocional, sensorial y de memorias que se fueron tejiendo. La cantautora supo crear una experiencia creativa desde las cartas que algunos escribieron, a lo gastronómico en ventas de cosas por manos jóvenes puertorriqueñas, a su selección musical. Cada persona tuvo una experiencia íntima consigo misma de esas que son difíciles de lograr y tener. Al salir, un tiene que sentarse en su carro, cerrar los ojos, escuchar su silencio, suspirar y darse cuenta de la suma de todo lo vivido esa tarde. Saber que somos popurrí de cosas y que Andrea, desde la convocatoria, los detalles y la música, nos lo recordó.
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