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Intenso, emotivo y eterno Beto Cuevas en su regreso a Puerto Rico


La música tiene el poder de hablarnos de nosotros sin conocernos; De cambiarnos sin proponérselo; De hacerse nuestra sin que sea su plan. Nos abrazamos a los temas que nos tocan en un acto de amor y a veces de masoquismo. Hay bandas y agrupaciones que marcaron una época que se queda como detenida en el tiempo. Como los grupos están compuestos de personas que cada cual tiene sus intereses y prioridades y, por lo tanto, somos cambiantes, hay proyectos musicales que se rompen o evolucionan a algo distinto. Fundada en 1996, en 2016 decidieron que cada cual siguiera sus proyectos personales. Beto Cuevas, vocalista, así lo hizo. Tras su última visita con la banda en 2014, el cantautor regresó a Puerto Rico como solista en su gira “Beto Cuevas Acústico” en el Coca Cola Music Hall el 5 de septiembre de 2026 en un concierto emotivo.


A las 9:20 PM las luces de la sala de eventos se apagaron despertando una gran algarabía entre los asistentes. Al fondo se comenzaron a escuchar unas palabras de Beto Cuevas hablando sobre el por qué de la gira, la trayectoria y la gratitud con la gente en un lenguaje con toque poético. Luego de éstas, entre un juego de luces, la banda comenzó a tocar una introducción musical. De pronto apareció Beto lleno de energía mirando hacia todos lados. El concierto comenzó con la canción: “La Mitad” y siguió con: “Día Cero”, “Vuelvo”, “Paraíso”, “Intenta amar”, “Hombre”, “Animal”, “Aquí”, “Cielo Market”, “Prisioneros”  y “Fuera de mí”.


Al terminar esa canción, el cantante habló de que durante la pandemia trabajó como jurado en un certamen de canto y ahí conoció y quedó cautivado con la voz y performance de Javiera Flores. A pesar de ser su primera vez en Puerto Rico, la cantante mantuvo un temple de veterana. A preguntas de Beto, dijo que a pesar de ser “picky” con la comida ésta  amaba la de la Isla y acuñó una frase que hizo famosa Bad Bunny: “Acho PR es otra cosas”. La cantante cautivó tanto a Beto que éste la hizo parte de su banda. Luego de esa presentación, cantaron juntos “Todo es perfecto” y el concierto continuó con: “Krazyworld”, “Enjoy the silence” y “Háblame” (Luego de la cual presentó a sus músicos), “Al final”, “Mentira”, “Tejedores de ilusión” y “Delirando” con la cual se despidió saliendo rápido de tarima”.


Un público lleno de emociones luego de ese popurrí de canciones, sentía que le faltaba más y comenzó a pedir otra. Luego de unos minutos la guitarra acústica de Charlie comenzó a sonar con una luz roja sobre él. En el centro de la tarima con unas luces blancas bajando del techo creando un efecto de tela de tul y dándole un toque místico que ella elevaría con su voz, apareció Javiera para cantar “Creep” la cual fue una de las interpretaciones más profundas, intensas y sublimes de la noche. Al final de esta canción, entró Beto y la abrazó. Vestido de traje y pantalón rojo como con plumas del mismo color en las puntas, terminó una velada sutil con las canciones: “El duelo”,”The Corridor” y “Más allá”.


Beto Cuevas regresó a Puerto Rico en un formato acústico en donde pudimos escuchar y sentir las canciones de un modo más profundo e íntimo degustando cada nota musical y cada palabra. Su voz intacta e impecable; Su presencia escénica teatral, orgánica, libre, en disfrute. Las luces fueron ese acento poético que conversó en cada canción creando un sentido de belleza y sensibilidad como muy poquísimas voces se ve; No fueron decoración: Eran música y palabras a color y texturas. El cantante vino no solo a honrar sus raíces, sino a tener un momento íntimo con su público desde sus canciones, anécdotas y la elegancia artística de su ser que nos hizo suspirar en más de una ocasión.


Para ver las fotos del concierto pulse aquí


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